Hoolegan_PostTerri Hooley es el héroe en la sombra. El hombre que hizo posible que Irlanda del Norte tuviese su propia escena rock’n’roll a finales de los setenta. Dueño de la mítica tienda Good Vibrations, se empeñó en dar a conocer al mundo las bandas que más le gustaban, y le importó un carajo que llovieran bombas.

Sin tener experiencia en la producción musical pero sobrado de determinación, en 1976 abrió una tienda y al año siguiente ya estaba planchando vinilo; unos pocos singles que luego él mismo se encargaba de mover, viajando a Londres cargado de siete pulgadas de funda blanca, y picando puertas como un testigo de Jehová para que sus bandas dieran el salto y fueran grabadas por discográficas más organizadas. El caso más recordado, claro, son The Undertones y su single ‘Teenage kicks’. El único disco que John Peel pinchó dos veces seguidas en una misma sesión. Pero hay más.

Su vida es una historia de amor absoluto por la música y los discos, y Hooley es además un ser incorruptible que prefirió seguir vendiendo y comprando elepés y grabando a bandas locales, antes que venderse a la industria. Hooley, además, es un hombre respetable y un bailarín anarquista que aún lleva cuellos en V, chapas y botines Chelsea.

En su biografía, el autor nos ofrece una doble historia: por un lado, su vida privada, contada con una ternura bastante reseñable, y gracias a la cual conocemos la historia de un folkie pacifista que un día descubrió el punk (“no nos escuchásteis en los sesenta, mirad lo que lo tenéis ahora”), y en suma a hombre feliz, un amante de la música y la farra, cuya determinación en sendas empresas le costó dos matrimonios y un ataque al corazón. Y por otro lado: la Historia General del Punk en Irlanda del Norte: una de las escenas más subterráneas que pueden encontrarse, y que surgió del suelo divido de una ciudad sitiada por los atentados y el fanatismo.

Escrito con un tono de abuelo que cuenta batallitas en la barra del bar –pero batallitas del tipo: la tarde esa que pasé con Bob Marley, o la noche que Dylan me mandó a la mierda, o el día que le dije a John Lennon que era un hipócrita–, Hooleygan es una joya para aquellos a los que aún nos chiflan las historias sobre tribus urbanas. Un libro sobre subcultura escrito por alguien que perteneció; no por cualquier plumilla. Aquí, más que literatura, encontrarán pasión y verdad y anécdotas a mares, y nombres e historias de bandas (de las cuales seguramente no habrán oído a hablar en su vida) como Rudi, The Outcasts, The Bankrobbers o The Nipple Erectors (y que seguro les agradará descubrir), además de centenares de fotografías y otros textos escritos por amigos suyos y gente que viene a decir lo que uno intuye: RESPECT.