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Jeff Koons es un artista del género kitsch (también conocido como arte cutre o de mal gusto) que ha generado un gran revuelo en el mundo del cómic al acabar con el mismísimo Hulk.

Todo empezó cuando Koons presentó unas obras ridiculizando la fama que Hulk tenía de tipo duro, de típico tío cuyo plan ideal sería beber cerveza en Nuevo Méjico mientras apuesta en una pelea de gallos.

“Eso de gritar todo el día e ir con los pantalones rotos…Todo era apariencia. Te empiezas a juntar con malas compañías como La Masa para ser aceptado y acabas verde y cachas. Al final uno se deja llevar por lo que se espera de él” dice el mismo Hulk en un correcto inglés.

En sus obras, Koons retrató el lado más humano de Hulk. En ellas se le podía ver ayudando la iglesia a instalar una campana, recogiendo flores silvestres en el campo o con unos animalitos muy monos.

“Me enfadé muchísimo cuando me enteré. Estuve gritando sin parar tres días seguidos. Mi fama de tipo duro había quedado destruida.

Los fans de Hulk esperaban que este saliera a buscar a Koons y le arrancara la cabeza, pero en lugar de eso reveló su verdadero yo. “Sí, lo reconozco.  No soy un tipo duro. Me gustan los cachorritos y cantar en la ducha canciones de Queen. Soy un mierdas, como«Shrek».

Tras esta declaración en los cómics de Hulk empezaron a cambiar las historias de venganza por historias de amistad. Muchos fans abandonaron a su ídolo pero los incondicionales seguían defendiendo que en cualquier momento volverían los mamporros. Sus esperanzas acabaron cuando en una edición especial de navidad hizo un cameo Heidi.

Los fans, furiosos, culparon a Koons, que recibió miles de amenazas por twitter e incluso fue atacado al salir de su casa con espadas láser.

Al final Hulk abandonó el mundo del cómic para llevar una vida más tranquila, vendiendo verduras con el Gigante Verde. Y Jeff Koons pasará a la historia como el hombre que derrotó a El Increíble Hulk.