Velering_post

Una aventura increíble documentada por ellos mismos, a través de las redes sociales y un canal de Vimeo. Saliendo desde Australia, se proponen dar la vuelta el mundo a bordo de una pequeña embarcación que compraron y acondicionaron con sus propias manos. Una historia que mezcla pasión, aventura y peligro, con hilaridad y delirio. ¿Tienes ganas de viajar?

 

En sí misma, la entrevista parece una tormenta. Los protagonistas no parecen tener miedo, es decir, se mueven con el arrojo propio de los inconscientes. A veces es como si no se dieran cuenta de dónde están, ni a quién le están hablando; desde que el grabador se puso en modo Rec, el viento empezó a soplar contra la vela que los llevará en un valiente recorrido alrededor del planeta. Son Nicolás, Jesús y José, pero quizás en otra vida fueron Vasco de Gama, Colón y Magallanes.

 

¿Cómo surge la idea del viaje?

Nicolás: Siempre me sentí mejor que los demás, pero de una manera vaga, poco práctica. Entonces un día me di cuenta: Soy un genio. Y me fui a la gran ciudad (Buenos Aires) a convertirme en estrella. Fracasé miserablemente, así que dije «me compro un velero. Vamos a andar en velero».

Jesús: Yo te dije.

Nicolás: Si.

José: Yo no soy un fracasado, sólo quiero andar en velero.

 

¿Y de qué manera este viaje sería un éxito para ustedes?

Jesús: Perfectamente. A mi me gustaría conocer una linda vietnamita, casarme, vivir a metros del mar. Odiar a los norteamericanos.

José: ¿Te vas a quedar en Vietnam?

Nicolás: Pero así no vas a dar la vuelta al mundo.

Jesús: No, no. Me refiero al volver.

Nicolás: ¿Al volver de qué?

Jesús: Digo, pasamos por Vietnam, ahí la conozco, después damos la vuelta al mundo y después, cuando volvemos, yo me quedo allá.

Nicolás: ¿Cuántas vueltas al mundo querés dar?

 

El timón se rompe; parece que no vamos a ningún lado. En todo caso, los aventureros demuestran tener lo que hace falta para pasarse semanas y semanas en altamar. Al menos así, los problemas de convivencia quedan de lado; ahora falta saber si saben navegar.

 

Hablando de «vuelta al mundo», son varios los precursores de tal hazaña. ¿Tienen algún referente importante cuyo ejemplo seguir? ¿Phileas Fogg tal vez? ¿¿Calle 13??

Nicolás: El Barón de Munchausen.

Jesús: Qué pelot***.

José: Bueno, está el tipo este que viajó sólo en un velero que hizo él mismo…

Jesús: Chuck Norris.

Nicolás: ¿A dónde viajó Chuck Norris?

Jesús: Aunque sea es una persona real.

José: De verdad… Un tipo que salió de acá, de Tigre (Argentina), en un velero hecho por él mismo. Tiene un museo ¿Cómo se llama?

Nicolás: Yo de chico leí la Odisea y me voló la cabeza (me encantó). Ulises, te podría decir. O el Barón de Munchausen.

José: ¡¿Cómo se llama?! Fue como hace 100 años. Dio la vuelta al mundo en un velero hecho por él mismo…

Nicolás: Si, el Barón de Munchausen.

José: ¡Vito Dumas!

Nicolás: Poné Tintín, el viejito de Up o Marco Polo.

José: ¡Vito Dumas! ¡Se llama Vito Dumas!

Jesús: Marco Polo sí fue una persona real.

Nicolás: Por eso, Marco Polo.

José: Vito Dumas.

 

A esta altura nos encontramos flotando a la deriva y a punto de ser devorados por tiburones hambrientos. Por momentos, es mi deseo que algo así suceda de una vez.

 

Fue precisamente Vito Dumas quien, antes de partir en su travesía alrededor del mundo, dijo: «Voy en esta época materialista, a realizar una empresa romántica, para ejemplo de la juventud». ¿Cuánto tiene su empresa de romántica y en qué medida quieren servir de inspiración?

Nicolás: Nadie puede enseñarte nada, pero así y todo la gente aprende de su experiencia en el mundo. Nosotros salimos a andar en velero porque es lo que queremos hacer. Viajar, conocer el mundo, vivir arriba de un velero. No para dar cátedra, no para demostrar nada a nadie. Aún así, cuando alguien se plantee que puede comprarse un auto nuevo, irse 15 días a Miami o hacer algo radicalmente distinto, nosotros vamos a estar ahí en la ecuación. Junto al abogado que se hizo buzo profesional o al ingeniero que quiere construir un robot que funcione con energía solar. Y eso supongo que suma.

 

De repente, Nicolás nos salva a todos a todos de un naufragio anunciado. Jesús y José simplemente asienten con la cabeza. Nadie tiene más que decir. El océano inmenso nos rodea en calma y nos llena de paz, mientras vemos las estrellas en el cielo más oscuro de todos, sobre este placentero vaivén flotante.

 

Háblenme de los roles. ¿Quién es quién en esta travesía?

Jesús: Yo soy el capitán, el que más se preparó en el tema de la navegación. Además me compré un arpón. José es el encargado de construir un potabilizador de agua y demás cuestiones que vayamos necesitando. El ingeniero, el inventor.

Nicolás es el que va a manejar la tecnología de navegación, software especializado y comunicaciones. Después tenemos un manual de primeros auxilios y tenemos que decidir quién lo va a estudiar.

 

 

Se los nota con mucha confianza, como si la travesía que están por emprender no fuera lo suficientemente riesgosa. ¿Hay algo en todo este viaje a lo que le tengan miedo?

Jesús: Yo temía por el tema de los piratas, pero eso era antes de comprar el arpón. Nicolás: Pero ellos tienen ametralladoras…

José: Yo le tengo miedo al arpón. A Jesús y su arpón…

Nicolás: Diarrea en altamar. Eso no estaría nada bueno..

 

Decidí bajarme del barco antes de que el viento se ponga violento otra vez. Mientras veo el velero alejarse, me invade una calma nostálgica; estoy bien acá, pero quiero estar allá. Intento imaginar los múltiples destinos que supone aquella travesía; los delfines, las tortugas, las playas, las personas. Entonces entiendo que si sigo mirando al mismo lado, quizás me pierda un velero que viene pasando a mis espaldas. Me doy vuelta y empiezo a remar.