Luini_Post

Si vas caminando por la Piazza del Duomo de Milán y ves una larga cola de gente en un callejón, estás en el lugar correcto. A pocos metros de distancia, bajo un pequeño rótulo amarillo, encontrarás Panzerotti Luini.

La historia de Luini comenzó en 1949, cuando la signora Giuseppina y su familia llegaron a Milán desde La Apulia, una región del sur de Italia. Aquí se hizo cargo de la panadería en Via S. Radegonda. Al principio era una panadería tradicional que solía hacer pan para la gente del barrio y los principales hoteles de la ciudad.

En realidad, la signora Giuseppina siempre le dio importancia a los productos de su tierra natal y, un día, mientras copiaba algunas de las recetas de su abuelo, se encontró con la del panzerotto, un sabroso pastel relleno, típico de la cocina pullesa.

Al principio, la familia Luini horneaba sólo unos pocos panzerotti porque la gente en Milán no conocía aún su sabor. Pero a inicios de los años ochenta, la idea del panzerotto como delicioso producto se extendió gracias al boca a boca. Como consecuencia, esta pequeña panadería de barrio se hizo muy conocida. Y es esta misma panadería la que produce una especie de calzone frito que da de comer a todo el mundo, desde los empleados durante la pausa para el almuerzo a estudiantes y turistas sin blanca que –entre la Catedral y el Teatro alla Scala– no quieren perder tiempo comiendo.

Desde entonces, la panadería ha atraído cada vez a más gente y ahora se pueden ver unas colas más largas que antes. De hecho, los milaneses han adoptado la panadería y los panzerotti de Luini se han convertido en un elemento clave en su comida. Luini se ha convertido al mismo tiempo en un lugar de visita obligada en la ciudad. Hoy en día, si caminas por la Piazza San Fedele, puedes ver a diferentes personas con un panzerotto humeante en la mano.

Los tres hijos de la signora Giuseppina siguen la tradición familiar y mantienen celosamente el secreto de la receta del panzerotto. La pasión por la tradición junto con el gusto por la innovación es ahora la principal fortaleza de Luigi, el segundo hijo, que ha presentado –junto al clásico panzerotto frito con tomate y mozzarella– algunos nuevos sabores para satisfacer a los clientes que se han vuelto cada vez más exigentes. Mediante la introducción de nuevos rellenos y preparados, en la actualidad hay más de 100 productos típicos y retomados.

Innovador de la comida rápida durante los días frenéticos de la «Milano da bere», precursor de la comida de calle en la última década, Luini sigue la tendencia actual sin renunciar a su herencia, convirtiéndose así en parte de la tradición milanesa. Por lo tanto, podemos decir definitivamente que no es Luini quien eligió Milán, sino que Milán eligió a Luini.

Luini, hoy en día un referente en Milán, también ha sido protagonista de algunos episodios divertidos. Hace algunos años recibieron cerca de 100 llamadas telefónicas –antes de apagar el teléfono–, porque los rumores decían que Luini iba a cerrar el negocio. Los mismos rumores contaron que alguien había dicho que Luini había sido comprado por un grupo chino.

En la actualidad, si le preguntas a la familia Luini de qué están más orgullosos, sin duda recordarán un episodio como el que me contaron. La semana pasada, un cliente entró en la panadería con un niño y le dijo al signor Luini: «Yo solía venir aquí hace 30 años cuando era estudiante y ahora traigo a mi hijo para que pueda probar su panzerotto. ¡No puede crecer sin conocerlo!».

¡Así que hay una tradición a ambos lados del mostrador!

Un agradecimiento especial para el Sr. Luigi y la Sra. Cristina Luini por su disponibilidad.