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Extraído de su famosa vida como novelista, la obra Maridos de Ángeles Mastretta está siendo cambiada o, mejor dicho, borrada, por la artista Mariana Orozco y transformada en poesía visual: el libro se convierte en un objeto artístico en lugar de un texto.

Ulises Carrión, el poeta, artista y autor mexicano, escribió en su libro El arte nuevo de hacer libros: «El libro más hermoso y perfecto del mundo es un libro con páginas solamente en blanco, de la misma manera que el lenguaje más complejo es el que está más allá de todo lo que las palabras de un hombre pueden decir».

También escribió que una ‘rosa’ es sólo tu propia ‘rosa’ si se saca de la estructura de un texto. La creación de la poesía concreta deja palabras abstraídas en un espacio que se convierte en «la música de la poesía olvidada».

Raspando poco a poco el texto de la novela de 300 páginas, Orozco deja palabras o frases suspendidas en el espacio de las palabras ausentes. Los atributos del libro se transforman en la propia poesía concreta de Orozco. Es un libro de relatos sobre las vidas y amores de las mujeres en la sociedad sudamericana contemporánea. En las historias de Mastretta muchas de las mujeres se encuentran atrapadas en la mitad de su vida por viudez o divorcio y a menudo encontramos nuevas direcciones hacia la autorrealización. El gancho de conexión personal con esas historias enfatiza la reacción asidua de Orozco. Estando ella a punto de divorciarse, el abandono de una carrera de alto potencial y un traslado a Barcelona para seguir el arte, es fácil leer una reflexión alegórica en su libro artístico y admite que es un proceso catártico: «A veces dejo las conclusiones, borro la conversación y dejo solo su conclusión. Es algo así como una solución, y eso es lo que quería conservar. Es algo catártico para cerrar el momento y también para hablar de lo que es ser mujer». Las cuestiones de género abundan en los textos en armonía con las decisiones que Orozco ha tenido que tomar y reveló: «Creo que lo más difícil para las mujeres es tener un equilibrio para compartir momentos con su esposo y también para no perderse, este trabajo habla de eso».

Cada noche se sienta una o dos horas, leyendo una y otra vez el texto, y luego, utilizando un cuchillo raspa palabras para dejar solo aquellas que tienen significado para ella, palabras como «feliz» o «nostalgia», o la frase «porque quien quiere la col quiere las hojas” que marcan las páginas vacías. Comenzó en septiembre y en diciembre iba por la mitad. Gracias a una beca de residencia en primavera expondrá su libro artístico en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Zacatecas, México, en una exposición colectiva titulada La Conversación.

El trabajo final será el libro artístico, y aún está por verse si un vídeo de su arduo proceso formará parte de ello. Se está organizando un encuentro con la autora ya que la técnica del borrado del libro, es un evento que está cogiendo fuerza.

Como expresó Ulises Carrión, lo que no se dice o se deja en blanco puede ser lo más complejo o hermoso y en el contexto del armazón de Maridos, el espacio silencioso comunica tanto como el archipiélago de las palabras abstractas de Orozco.