plantLIONEL.qxd:PlantALBA.qxdLionel Asbo. El estado de Inglaterra
Martin Amis

352 páginas
Anagrama

Así es Lionel, todo un lad: el chándal, los perros, borracheras de cerveza, la musculación como forma de vida, una dicción pésima y la tendencia innata a hacer el mal. Lionel odia a la gente que ansía aprender; cree en la aniquilación del talento, y lo único que entiende es la extorsión y la violencia. Lionel lleva toda su vida entrando y saliendo de la cárcel, claro: es el delincuente habitual de un pueblo del extrarradio de Londres, donde las posibilidades de llevar una vida que no incluya el matrimonio precoz y el alcoholismo bárbaro son muy pocas.

Desmond Pepperdine, el otro protagonista, es uno de los pocos héroes que trata de escapar de la miseria que el destino te depara en sitios así. Desmond es el sobrino de Lionel (aunque éste último siempre fue más como el padre que Des no tuvo). Mucho más atractivo como personaje, su historia representa un coming of age bastante logrado, que da comienzo cuando él y su tía –la madre de Lionel– empiezan a verse para algo más que tomar el té. Una sentencia de muerte, de enterarse su tío, como bien sabe Desmond.

A todo esto, entre condena y condena, en un giro muy Amis –la obsesión del dinero en la sociedad contemporánea– a Lionel le toca la lotería y se convierte en millonario de la noche a la mañana. Nada nuevo: aunque el hooligan se vista de seda, sigue siendo el loco dañino que siempre fue, sólo que ahora rodeado por putas de lujo y asesores financieros, mientras se abre camino en el paraíso cutre del famoseo sensacionalista. Amis, en esta sátira, quiere ridiculizar al país que inventó la cultura del tabloide: el hecho de que cualquier idiota es susceptible de convertirse en el tema de debate del país. Algo muy inglés, pero no exclusivamente inglés, como bien sabemos por aquí. Amis, que se mudó a Brooklyn hace unos años, empieza hablando de una Inglaterra agreste y obscena, para saltar luego a un escenario más moderno y sofisticado, pero estupidizante y vacío. El ‘estado’ de Inglaterra que nos quiere dar a probar tiene un sabor amargo. Se trata de una obra que busca polemizar, y por ello no sorprende que esté dedicada a Christopher Hitchens.

A pesar de algunas escenas hilarantes protagonizadas por el Lionel rico, es Desmond quien tira de la trama y quien nos arrastra hasta el final. Desmond, el desobediente sobrino que fue a la escuela y se enamoró. Desmond, el obediente sobrino que alimenta a los pit-bulls de su tío-el-preso a base de tabasco, y quien, hace años, metía su picha donde no tocaba. La novela resulta interesantemente grotesca, hay brutalidad pero también ternura, aunque tampoco se crean. A pesar de lo cercano y personal que pueda suponer para su autor, ésta no debería sobresalir especialmente en su bibliografía como novelista.