Sobrebeber_PostSobrebeber
Kingsley Amis
324 páginas
Malpaso

No se confundan: aquí se glorifica la ingesta de alcohol. Pero ojo, no del modo por el cual un adolescente acaba haciéndose pis encima, antes de ingresar en el hospital con un coma etílico, y después de haber regado su gaznate con brebajes pésimos, propios de cualquier tugurio atroz. No, nada de eso. Aquí se celebra una sustancia cuyas múltiples variedades, sabores y métodos de preparación son tan antiguos como nuestra civilización. Kingsley Amis, maestro de la sátira inglesa, amaba el bebercio pero también su contexto. Entre 1971 y 1984 dejó escritos, además de varias novelas, los textos aquí recogidos, traducidos por Ramón de España y Miquel Izquierdo, y publicados por una editorial que no hace, con este gesto, para nada honor a su nombre.

Es ahí, precisamente en el contexto, donde reside la gracia de todo. Los textos recopilados en el capítulo ‘Sobre el beber’ configuran una sátira de costumbres altamente divertida. Con su ironía siempre burlona y la distinción de un gentleman, el autor de Lucky Jim nos ofrece una paisajística decididamente humorística sobre el mundo de la ingesta de alcohol, donde caben desde consejos para cómo ser un buen anfitrión –o para cómo ser un anfitrión tacaño; un capítulo desternillante, éste–, hasta diatribas sobre la decadencia del pub inglés, o bien recomendaciones para combatir la resaca –la física y la metafísica–, además de dietas para beodos y reflexiones generales sobre el uso de los cócteles en cenas y celebraciones. Si son ustedes lectores virtuosos, se habrán familiarizado ya con la obra inmortal de P. G. Wodehouse. Pues bien, el Amis que encontrarán aquí tiene el aspecto de Bertie Wooster pero la inteligencia de Jeeves. La lectura no puede ser más simpática y alegre, de verdad.

Si, por el contrario, lo que buscan ustedes es algo más práctico, sepan que Sobrebeber incluye también un capítulo dedicado a la preparación de cócteles, donde Amis nos presenta además su canon personal de combinados. Y para el público más trivialero y culto, hay otro, festivamente titulado ‘El estado de tu copa’, donde se insta a este exigente y exquisito público a enfrentarse al cuestionario definitivo sobre el universo del vino, los licores y demás. Por otro lado, ‘El trago nuestro de cada día’ recopila todos los artículos sobre cócteles y bebidas en general que Amis escribió durante años para la revista en que colaboraba. Es Amis en toda su gracia, pero suceden dos cosas: una, que devorarlos, como sin duda harán, puede ser algo indigesto ya que son artículos muy cortos pensados para ser leídos semanalmente, y no para ser tomados como un metro de chupitos; y dos, que dada la voluntad unificadora del libro, existen bastantes repeticiones. Aunque, ciertamente, estas repeticiones pueden aguantarse, igual que a veces se aguanta a los amigos cuando se toman tres copas de más.

Ya saben: si quieren ampliar su conocimiento sobre el universo de las pócimas que le hacen a uno ser capaz de relacionarse con gente en bodas y compromisos familiares, o hacerse los listillos en restaurantes y cenas en casa con amigos (¿un copa de brandy antes del aperitivo, amigos?), o bien si desean ser capaces de preparar cócteles fantásticos y abandonar de una vez ese rústico y adormecedor ron con cola, dejen de jugar al Candy Crush, o lo que sea que estén haciendo, y pónganse a leer este libro. Beber es fascinante.