A pesar de las críticas dispares que ha suscitado su última película presentada en el Festival de Cannes (opción a la Palma de Oro), el de Nueva York y Sitges ( Premio Especial del Jurado), Only lovers left alive (2013) nos devuelve lo mejor de un Jim Jarmusch que parecía haberse perdido después de Ghost Dog (1999), con excepción de Broken Flowers (2005).

Había quienes temían que el cineasta de culto más importante del cine norteamericano actual y buque insignia de los 80 gracias a Stranger than Paradise (1984), jamás se recuperaría del fracaso de The limits of control (2009), incluso creían que su carrera estaba finiquitada. Pero –y quizás precisamente gracias a esas críticas– este Ave Fénix de Ohio ha sabido resurgir de sus cenizas para reírse como siempre (y que no falte ese humor irónico de su filmografia), de la pedantería y esnobismo que rodean al cine y a la cultura en general.

Y es que, más allá de ser una romántica cinta vampírica de fotografía exquisita (Yorick Le Saux), Jarmusch nos presenta una obra maestra que huye de los estereotipos del terror. Este discípulo de Wim Wenders, humaniza a sus dos criaturas de la noche. Y aquí, una luminosa y literata Eva (Tilda Swinton) y un atormentado guitarrista, llamado Adán (Tom Hiddleston), se lamentan, cual refinados artistas de la alta sociedad, de la situación de la humanidad después de haberla estado guiando desde tiempos inmemorables.

Una obra de culto en la que no falta el sello Jarmusch, la música. Gran parte de los temas principales pertenecen a su banda, Sqürl, todo un descubrimiento.

Fecha de estreno en España: 27 de junio