ElHombreTrajeGris_PostEl hombre del traje gris
Sloan Wilson
370 páginas
Libros del Asteroide

En un momento de su vida, Tom Rath decide que ha llegado el momento de olvidar todo y empezar de cero. El hecho de que uno matara a muchos hombres en la guerra, se dice a sí mismo, no significa nada, porque ha llegado el momento de tener hijos y ganar dinero, vestir adecuadamente, mostrarse cariñoso con tu esposa, admirar al jefe y aprender a no inquietarse. Tom Rath es el hombre del traje gris, el protagonista de una novela que acabaría por definir la década de los cincuenta en Estados Unidos. Ese momento en que las aspiraciones materialistas se convierten en el punto culminante de la vida del hombre moderno; ese hombre trajeado, como Tom, que trabaja en Nueva York y vive en urbanizaciones residenciales como Connecticut.

Pero Tom no puede, aunque a veces desearía, ser tan cínico. Es, en definitiva, un buen tipo que les caerá bien. Su vida se encuentra en una encrucijada: siente la presión por ganar más dinero para poder vivir mejor, o como mínimo en casas más grandes y con mejores muebles, así que ha dejado su empleo en una fundación benéfica para ingresar en una gran corporación, donde asiste al presidente de la misma en un nuevo proyecto. Su conformismo, y los Martinis vespertinos que comparte con Betsy, su mujer, son su mejor herramienta para seguir adelante y no mirar atrás. Pero, a diferencia de los protagonistas de Mad Men, Tom no disfruta creando necesidades a la gente con eslóganes de mierda, todo lo contrario, aunque el mundo en que ahora habita parece esperar de él precisamente eso: sonrisas prefabricadas y astucia comercial. Por otro lado, un reencuentro inesperado hará que su pasado como paracaidista en el Segunda Guerra Mundial vuelva con fuerza para atormentarle, con el recuerdo de unos días en que se amaba y se mataba casi con la misma facilidad e intensidad. Para cuando tenga un momento, además, el hombre también tendrá que lidiar con los incipientes especuladores inmobiliarios que empiezan a alucinar con las posibilidades de dichas maniobras debido a la herencia que su abuela le ha dejado en forma de casa.

Por todo, por los fantasmas con que cargan los que sobrevivieron a la barbarie, por la descripción una Nueva York bulliciosa que empezaba a edificar un mundo basado en el consumo, por las aspiraciones de confort y ese pasar página, y por la vida pequeña de un hombre que duda y no sabe si ser sincero con su jefe mientras se juega el futuro de una familia aparentemente feliz entre abogados y picapleitos; por todo ello, decía, esta novela trasciende los géneros hasta convertirse en un clásico generacional, un clásico que capturó un momento y un mundo, gracias a la gran capacidad de observación y al talento narrativo de su autor, y leerla supone un verdadero placer.