Algo ha pasado_PostLes adelanto que Algo ha pasado no es una novelita. Es una obra colosal que les exigirá toda su gallardía de lectores exquisitos para atravesar sus más de 600 páginas de soliloquio plagado de demonios interiores, miedo y culpa. Oyen bien: he aquí el parlamento infinito de un hombre descosido; la historia, o más bien la tragedia, de Bob Slocum contada por él mismo. Bob Slocum. Van a recordar este nombre.

Bob Slocum es un ejecutivo empleado en una agencia de seguros en la Nueva York de los años cincuenta. Está empeñado en escalar posiciones en su empresa, mientras teme y odia a la mitad de sus colegas encorbatados, aunque en general sabe nadar en esa pecera y le va bien. Está casado, aunque lleva pensando en el divorcio desde antes del matrimonio. Tiene amantes, y encuentra compañía en camas de alquiler de forma regular. No le sirve de mucho. Tiene tres hijos. A su hija mayor, que ahora empieza a contestarle, la odia: se comporta de un modo infantil, tratando de ganar todos los choques dialécticos sólo por hacerla sentir inferior. No le cae bien, la odia. Sólo quiere a su hijo mediano, que tiene 9 años y es un poco florecilla –el chico no puede trepar la soga anudada en clase de gimnasia–, así que se siente defraudado, porque también él está empezando a fallarle. El hijo menor, Derek, es un caso aparte: sufre parálisis cerebral. Su edad mental jamás superará los cinco años. Su cuerpo, sí. Se avergüenza de él, y hace todo lo posible por olvidarle. Teme que un día le dé por masturbarse en público mientras vocifera sinsentidos. Desearía que no hubiera nacido, y en el fondo, él y su mujer se culpan mutuamente por ello. Su mujer le excita a veces, pero jamás le demuestra afecto. En las contadas ocasiones que para por casa, en Connecticut, su impulso es la apatía, y raras veces habla con su familia.

Lo que sucede, en el fondo, es que le abrasa el alma pensar en las cosas que pudo haber hecho y no hizo cuando aún era joven, y lo paga con los demás. Teme al futuro. Teme a la muerte ahora que ha empezado a envejecer.

Cada página, cada nueva situación en la vida de Bob Slocum es una nueva tragedia. Cada día que pasa, la pelota se hace más grande, y Bob Slocum se va inflando. Joseph Heller, autor de Trampa-22, parece usar a su personaje para destrozar la idealización del ejecutivo triunfador de clase media, si es que alguna vez hubo tal cosa. Parece querer decirnos: odiad a este tipo. Pero resulta difícil, pese a todo. Su humor desquiciado, negrísimo, y su sinceridad brutal asustan y enganchan porque sus pecados son los nuestros. Algo ha pasado es una novela intensa, una exhibición de profunda observación del carácter del hombre contemporáneo; o, al menos, de su parte más cínica. Y la puesta en escena es dolorosa, sí, pero también corrosivamente divertida; dura como el reproche, gratificante como la confesión. Haya, o no haya perdón.